
Love Park es en realidad un nombre popular acuñado por la comunidad skater de Filadelfia a la céntrica plaza de JFK…
Se construyó en los años 60 junto al ayuntamiento, en pleno centro de la ciudad, claro ejemplo del desarrollo de los por entonces decadentes centros urbanos norteamericanos. Proyectada originalmente en 1932 por el difunto urbanista Edmund Bacon para sus tesis doctoral (este también fue durante dos décadas el concejal de urbanismo de esta ciudad norteamericana) terminó siendo construida por el arquitecto Vincent Kling. Es parte inseparable de la historia arquitectónica “yankee” que en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue desarrollado ampliamente con dinero federal.
La escultura que predise la plaza, del artista Robert Indiana y titulada “Love” (ahora visible en la ciudad de Bilbao), es la causante del nombre con el cual se ha hecho mundialmente famosa desde principios de la década de los 90. Gracias a los diferentes grupos de jóvenes skaters que patinaban esta divertida plaza -empujando de esta manera su aparición en revistas y videos del sector- la JFK Plaza pasó de ser un anodino espacio urbano lleno de vagabundos y drogadictos (originalmente proyectada para que los trabajadores de oficinas cercanas comieran un “sandwich”), a un auténtico espacio donde se forjaron algunas de las leyendas del patinaje callejero de finales de siglo XX.
Para el año 2002 varias generaciones de skaters había crecido patinando este espacio urbano público, pero el Ayuntamiento prohibió el patinaje en Love Park y realizó unas obras para re-convertir esta plaza en un sitio no apto para el skate. El alcalde olvidó rapidamente el gran beneficio económico (80$ millones de dólares) que había recibido la ciudad gracias al campeonato de skate de los X-Games que organizó una cadena televisiva en el centro de Filadelfia durante los años 2001 y 2002. Este espectacular evento fue retransmitido a 150 millones de hogares y 18 paises. Además tampoco parecío conmoverle que Love Park fuese incluido como uno de los escenarios del mundialmente conocido video-juego Tony Hawk’s Pro Skater II.

En el 2004, una conocidísima marca de zapatillas ofreció al ayuntamiento la donación de 1 millón de dólares a lo largo de 10 años si volvían a permitir el patinaje en Love Park. El alcalde rechazó la oferta. Incluso hizo oidos sordos al urbanista anteriormente citado, Ed Bacon, quien declaró enfadado que era socialmente inaceptable que los concejales prohibiesen el skate en Love Park. A pesar de ello, hay gente que continuó luchando por recuperar la plaza para la práctica del skate callejero y furtivo, la cual se ha visto convertida mediante estas protestas en un ejemplo de la lucha intelectual y política de muchos skaters.Como se puede leer en el ensayo de Kevin McHugh, incluido en el libro “No Comply: skateboarding speaks on authority“, estas protestas nos previenen del actual uso corporativista del espacio público y la represión de toda actividad callejera no legislada. Además de recordarnos que bajo las teorías del economista Richard Florida este tipo de acciones censoras hacen que la “clase creativa”, esto es toda esa gente joven innovadora y con energia renovadora, se sientan desplazados… afectando así en unos flujos migratorios que les empujan a buscar nuevas ciudades en las cuales disfrutar de una libertad negada en sus casas. O como narra el profesor gallego Juan Freire en su blog: “En pocas palabras, las clases creativas son las que generan mayor crecimiento económico y buscan entornos urbanos atractivos en cuanto a su tolerancia hacia modos de vida no estandar (en cuanto a opciones familiares, sexuales, etc) y a sus posibilidades culturales y de entretenimiento”.

A raíz de la prohibición del patinaje en Love Park, el skater Josh Nims prefirió analizar la experiencia de este espacio y trasladarla a un emplazamiento donde l@s skaters puedan convivir con viandantes, ciclistas, y el resto de la ciudadania que quiere disfrutar del espacio público. Así nació el proyecto de Franklin Paine Skatepark, un espacio diseñado para el skateboarding multi-generacional, emplazado junto a un museo de arte y en una zona de la ciudad en plena expansión.
El proyecto de Paine Park esta siendo llevado a cabo por Anthony Bracali de ARCHitecture, y probablemente empezará a ser construido en primavera del 2008. La diferencia conceptual que encuentro entre este proyecto y otros similares (como el titulado “Skateplaza” llevado a cabo por el skater profesional Rob Dyrdek) es que por primera vez el proyecto arquitectónico precede a la construcción de un espacio legislado y apto para el patinaje legal. Bracali recalca que no quiere construir skateparks, sino “paisajes para el skateboarding” amigables con el resto de la ciudadania. No se trata tanto de reproducir espacios urbanos populares entre la juventud skater, sino de recrear nuevas fantasias arquitectónicas y posibilidades de implementar el acto del patinaje callejero en la planificación urbana.

Como anotaba en mi texto “¿Buscamos nuevos modelos de ciudad?“, construir un nuevo “skatepark” no es sólo cuestion de plantar un montón de pistas de cemento en algún espacio desolado de nuestra ciudad. Los skateparks son zonas reguladas por la institución, y eso hay que hacérselo entender a l@s patinador@s… ya que si quieren patinar calle o “street”, hay que tener claro que una “skate-plaza” no es más que una reproducción formal y estética de lo que supone patinar por la urbe de manera ilegal. Por ello, siempre he creido conveniente también que la constructora elabore un equipo de skaters que trabajen (con sus honorarios incluidos) junto a esta. La implementación de un parque de patinaje no tiene nada que ver con la construcción de unas canchas de baloncesto (por poner un ejemplo). El skateboarding es una actividad individual que contiene algunos rasgos deportivos y se puede practicar en grupo. Es también una forma de mirar la ciudad de manera creativa y acostumbrarse a mutar con el desarrollo urbano. Nuevas formas de ciudad traen nuevas aproximaciones por parte del skater y movimientos radicalmente diferentes. Y esto no debería ser nada nuevo para cualquier skater que haya crecido durante principios de la década de los 90.






















